Creciendo ante la TV

Generación Nintendo, ni más ni menos.
Los de mi generación, (nuestra generación, supongo), hemos crecido con Los Masters del Universo, con Humor Amarillo, Ranma, Dragon Ball, Gladiadores Americanos, Carmen Sandiego, los Power Rangers, City Hunter… Y así hemos salido.

No sé a vosotros, pero a mí todas esas cosas me marcaron. Me faltaba tiempo para llegar a casa y hacerme un Vasolechecongalletas y ver el Show de Super Mario, o la serie animada de X-Men. O echarle un vistazo a la Hobby Consolas flipando con Dynamite Heady o el futuro Mega-CD, bocata de nocilla en mano. Arf, que nostalgia.

Pero basta, no es la intención de éste post explicaros mi traumatizada infancia, sino hacer un pequeño repaso de lo que veíamos entonces en la televisión y extrapolarlo a la actualidad.



Anotación:
En aquella época se estilaba mucho cambiar los nombres de los protagonistas, españolizarlos, y con frecuencia los animes sufrían “cortes” y “retoques” del guión. Al fin y al cabo, “los dibujitos animados son para niños”.

Dragones y Mazmorras:
La serie se basaba en el popular juego de rol, mil veces novelizado en sus distintas ambientaciones. Los protagonistas eran unos jóvenes muchachos que, al montarse en una atracción acaban en un mundo fantástico, lleno de seres extraños. El amo del calabozo nos dio poderes a todos asumía el rol del Director de Juego, y guiaba a los protagonistas, personificados en el Paladín, los Magos, el Bárbaro, la Ladrona, y el Explorador, (Aunque cambiaron a Explorador y Ladrona por Arquero y Acróbata…), por el mundo extraño donde Venger, el tirano, intentaba impedir que los chavales consiguieran llegar a su mundo.


Chicho Terremoto:
Chicho Terremoto era uno de los primeros mangas cómicos que llegaron al país, y contaba las aventuras de un intento de jugador de baloncesto extremadamente enano que competía por Rosa con un perro llamado Bobby. La serie al completo era un pretexto para que Chicho intentase conseguir algunas braguitas de Rosa, o levantarle la falda.
Momentos especialmente cómicos eran las explicaciones pizarra en mano de Bobby, o cuando Chicho dejaba su forma caricaturizada para “crecer” temporalmente cada vez que intentaba declararse a Rosa.
Shin-Chan es extremadamente parecido en muchas cosas a Chicho.


Ranma:
Desayunar con Ranma era tarea obligada. Otro anime humoristico, sobre Ranma Saotome.
Ranma sufre una horrible maldición en un torneo de artes marciales, y a partir de entonces, si se moja con agua fría se convierte en chica pelirroja, y al volver a mojarse con agua caliente vuelve a ser chico. Muchos otros personajes también sufren maldiciones similares. Por ejemplo, Ryoga, eterno rival de Ranma, se convertía en un pequeño cerdito negro, el padre de Ranma, en oso panda, y así un buen número de ellos.
La serie gira en torno a las artes marciales y a las relaciones personales de los protagonistas, siempre de forma más o menos cómica.


Los Masters del Universo:
Un musculado y con sobredosis de esteroides príncipe de Eternia debe proteger el castillo de Greyskull contra las hordas del malvado Skeletor. O cualquier otra cosa.
Realmente, todo era un pretexto para que Matel pudiese vender los muñecos de Conan que más tarde tuvieron que teñir de rubio por problemas con las licencias. Tampoco importaba mucho mientras un tío diese espadazos “Por el poder de Greyskull!”.


Dragon Ball:
Son Goku, un joven que vive solo en el bosque, se ve envuelto en la búsqueda de las Siete Bolas de Dragón, que conceden un deseo a quien las reuna. Por supuesto, todos los villanos desean esas bolas, y, al final, bueno… Ya sabéis, acaba destruyendo Super Sayans descendientes del Planeta Vegeta, Androides del futuro y Demonios Extraterrestres.


Humor Amarillo:
Un montón de chinos se daban de leches en un concurso. Por aquellos entonces, no sabíamos que eran japoneses y que participaban en el concurso Takeshi’s Castle. El doblaje de Juan Herrera y Miguel Ángel Coll absolutamente absurdo y ficticio crearon a personajes como el Chino Cudeiro o PinkyWinky, imborrables de nuestras jóvenes retinas.

City Hunter:
Recuerdo que ésta serie la emitían en un primer lugar a un horario malsanamente inhumano: A las siete de la mañana en telecinco. Nos levantábamos muy temprano para ver a Coke Saeba (Ryo en su versión original) trabajar como guardaespaldas y detective privado sólo para clientas jóvenes. Por supuesto, se trataba de otro ánime con personaje salido, pero éste tenía un estilazo y una magnum que no dudaba en usar en complicados casos. XYZ.


… y muchos otros, como el Show de Super Mario Bros, la Pantera Rosa, X-Men, Spiderman, Batman, Conan, Saint Seiya, Power Rangers (Y anteriormente Bioman), Las Tortugas Ninja, Sonic






Todos éstos programas tenían cosas en común. Todos fomentaban valores de una forma inteligente. Nos hacía ponernos en las pieles de los protagonistas. Algunas veces eramos valerosos caballeros con armaduras espirituales que luchábamos por salvar a Atenea con técnicas de los mismos iconos del cosmos, otras veces luchábamos entre nosotros por el Poder de Greyskull, cuando no estábamos inmersos en un mundo fantástico batallando contra Tiamat, el dragón de cinco cabezas.
Los programas conseguían que quisíeramos ser como esos héroes épicos que conseguían grandes hazañas y que tenían unos buenos valores morales. Muchos de nosotros crecimos aspirando a ser como nuestros personajes favoritos de cómic, televisión o videojuegos. Porque molaban.

Sin embargo, si echamos un vistazo al panorama actual… podemos ver que los chavales de hoy en día quizá quieran ser como… ¿Un Lunni? ¿Un cuidador pokemon?
Los Simpsons, Padre de Familia, etc, realmente son series orientadas a adultos, y dudo que algún chaval quiera ser como Homer o Quagmire (Bueno, éste último…)
Si queremos series para diez-doce-trece-catorce-quince añeros tenemos que irnos a televisión de pago, donde o bien echan el refrito que toque o, con algunas excepciones, serie que merecen la pena como Full Metal Alchemist y cosas del estilo.

Parece ser que la TV de calidad ha crecido con nuestra generación. Y, cuando nos hemos separado de ella ha muerto, quedándose en un pozo de telebasura sin sentido, marujeos o programas que tratan a los más jóvenes como si sufriesen trastornos mentales graves.

Toca elogiar a Cuatro que, durante una buena temporada, ha revivido nuestra infancia programando casi con exactitud mucho de esas series y programas míticas, como Dragon Ball, Humor Amarillo, WWF… Pero no es suficiente. Siguen empeñados en poner el contenido que interesa a la gente joven a las tantas de la madrugada, como hicieron con Samurai Champloo, Cowboy Bebop, Ghost in the Shell

Quizá algún día, cuando lloren desconsolados por la pérdida total de utilidad una vez los usuarios migren finalmente a internet y decidan qué quieren ver y cuando, sepan ver sus errores.

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